Es fácil de entender porque en las enseñanzas orientales una de las claves para evolucionar está en el desapego. Qué se entiende por este término?
La expresión mas simple es “agarrarnos, atarnos a todo” por ello es tan importante valorar bien esta insistencia de superar el desapego.
Que duda cabe de que es difícil pero no imposible, tenemos que estimular la intención, después la voluntad y sobre todo querer la libertad para sin apegos llegar a ser nosotros mismos.
La sociedad en que vivimos nos da de todo, mucha comodidad. Nadie quiere estar solo y se precipitan en relaciones que su camino es mas bien corto, también se quieren propiedades, vehículos y un etc… de cosas que nos atan y nos sacrifican la vida.
Si nos paramos a pensar unos minutos las cosas que adquirimos la mayoría de las veces son mas bien para que los demás las vean, así alimentamos el ego y no vemos el sacrificio que ello nos supone.
Esta época de crisis que vivimos a muchas personas les obliga a aceptar la ley del desapego, a comenzar otra vez a emprender una nueva vida.
Es incluso posible que las ataduras que se puedan adquirir a partir de ese comienzo ya no sean tan a ciegas, se será mas consciente de la necesidad, del miedo y la prudencia porque es la semilla de lo vivido.
Esto ocurre frecuentemente en cualquier momento de la vida para que nos veamos por ello tendremos que valorar si necesitamos tanto y tantas cosas. Posiblemente no, pero por todas partes hay anuncios de posibilidades de tener lo mas novedoso, lo ultimo y solo es la satisfacción de un momento, no merece la pena sacrificar la experiencia de vivir la vida atándonos.
Vivimos etapas de sumar, multiplicar y otras en las que se resta y se divide, mejor no tener que hacer tanto cálculo y comenzar siendo simples y justos con nuestras necesidades reales.
Vivimos experiencias difíciles en que incluso se instala el sufrimiento y el dolor, no debemos salir de nuestro centro y no implicarnos en lo que gira alrededor en torno a nosotros.
Un maestro le decía a un alumno: ” sé como el bambú”, el bambú es flexible el viento lo mece y otras veces lo inclina de forma que casi puede romperse, pero no es así permanece bien enraizado en su base y no se desplaza. Esto es estar en el centro del circulo, que las cosas giren y no nos afecten, estar en nuestro centro.
Buscamos paz, felicidad, amor, lo tenemos todo en nuestras manos para ello solo queda encontrarse con el mejor amigo que es uno mismo y amarse.
Nuestra raíz, nuestra base, nuestra esencia nos hará ver que todo está en nosotros, no en las cosas y así seremos libres.